NO QUIERAS: DESEA, PERO NUNCA JAMAS QUIERAS
No quieras: Desea, pero nunca jamás quieras
Existe una buena razón para vigilar tus palabras, pensamientos, acciones y estados. Por ley, cada estado y pensamiento actúa en forma precisa sobre el universo. Cada palabra conlleva miles de años e instrucciones de cómo será manifestada.
El querer te comunica a ti y al universo que hay algo que no tienes (primer error) y que estás en el estado de no tenerlo pero que desearías tenerlo (segundo error). El problema es agravado por el hecho de que querer se encuentra en un estado perpetuo. Por sí mismo no tiene finalidad. Piénsalo.
Nunca puedes obtener lo que quieres. Nunca. Pareciera como que la gente consigue lo que quiere pero en realidad no es así. Lo que sucede en realidad es que gradualmente se desplazan desde el estado de querer a otros estados y entonces consiguen lo que inicialmente querían. Pero en tanto estén en el estado de querer, no pueden conseguir lo que quieren. Esta es la manera en que funciona la ilusión que una persona consigue lo que quiere: Recuerda la última vez que querías comer y conseguiste lo que querías (comiste algo). Muy bien, querías algo para comer. Ese es un estado de querer. Pero mira lo que ocurrió a continuación. Comenzaste yendo a conseguir algo para comer. En realidad es ahí donde te desplazaste del estado de querer al estado de conseguir que es una finalidad. Luego te desplazaste hacia el tiempo presente de tener y finalmente apareces teniendo lo que querías. Como puedes ver, nunca obtuviste lo que querías cuando estabas en el estado de querer. Tuviste que cambiar de estado.
Este cambio inconsciente del estado de querer a otro estado es algo que todo el mundo hace todo el tiempo- pero solo para las cosas pequeñas. ¿Qué pasaría si fuese algo muy grande, algo que nunca antes hiciste? ¿Lo conseguirías si así lo quisieras? A diferencia de la comida, sería más difícil para ti cambiar inconscientemente desplazarte del estado de querer dado que nunca has pasado por allí anteriormente. Sí te ves queriendo veinte dólares, te
sería fácil desplazarte inconscientemente desde el estado de querer al estado de conseguir debido a que lo has hecho una y otra vez en el pasado. Pero, ¿Qué pasaría si quisieras un millón de dólares y nunca antes en tu vida tuviste más de veinte mil dólares? ¿Te podrías desplazar inconscientemente desde el querer el millón de dólares a tenerlo? Probablemente no. La solución es la siguiente: ¡Nunca quieras!
Nunca puedes conseguir lo que quieres. Querer algo con mucha intensidad es peor. En tus pensamientos, palabras, estados y sentimientos reemplaza querer con desear o anhelar.
A diferencia de querer, el desear no necesariamente tiene que significar que no tienes algo. Es una diferencia muy sutil y algunas personas pueden decir que querer y desear significan lo mismo pero hay un mundo de diferencia. Algunos diccionarios de sinónimos pueden incluso decir que la palabra decir y la palabra querer se pueden intercambiar pero eso es solamente para algunos propósitos lingüísticos. Recuerda, tus pensamientos son ejecutados por el universo con perfección y precisión. Esa es la manera en que está diseñado el sistema. El querer es ejecutado con precisión y representa un perpetuo estado de no tener. El deseo no es un estado perpetuo de no tener; de hecho, no necesariamente tiene que significar que no tienes lo que deseas. Es triste y divertido pensar que miles de millones de personas son mantenidas a distancia de lo que quieren por una diferencia tan simple y tan pequeña. Todo se reduce a la precisa ejecución del universo.
Precisamente, no es solo la palabra “quiero” la que debería ser evitada. Es el estado. No sirve de nada evitar la palabra “quiero” sin evitar estar en el estado de “quiero”, es inútil. El lenguaje es un símbolo usado para representar cosas como un estado. La palabra quiero es un símbolo que representa el estado de querer. Es por lo tanto el estado que deberías evitar en primera instancia. El símbolo, la palabra misma, también hay que evitarla para no invocar al estado. Por favor, desea, pero nunca quieras…
Aquí hay algunas definiciones del diccionario para la palabra querer: Estar sin; carecer. Estar destituido ó necesitado. Un defecto de carácter; una falla. Estar ausente; ser deficiente ó carente; no ser suficiente; quedarse corto; carecer. Esto es lo que comunicas al universo para que te traiga algo cuando lo quieres. El universo te trae simplemente eso – ausencia y deficiencia. Ninguna de esas definiciones se incluyen en la palabra “deseo”. Aquí hay algunas definiciones del diccionario para la palabra “desear”: Expresar un deseo; solicitar. El anhelo natural que es estimulado por el gozo ó el pensamiento de algo bueno e impulsa a la acción ó esfuerzo de su continuación o posesión; un ávido deseo de obtener ó disfrutar.
El no necesitar un resultado particular en este momento del ahora libera al subconsciente de todos los pensamientos acerca de que no puedes obtener un resultado en particular. Esto, a su vez, abre el camino al particular resultado que fue concientemente propuesto. Este es uno de los beneficios de tener la intención con desapego. Tienes la intención de un desenlace futuro, tienes certeza de ello, pero estás separado de lo que pasa en el momento presente. Por ejemplo, supongamos que tienes la intención de ser millonario, pero en el momento actual, los eventos se mueven de manera que sugieren que no estás yendo hacia tu meta. Harás el mejor progreso si estás despegado del momento presente lo que significa que lo aceptas en lugar de luchar contra él, frustrarte y perder esperanzas. Independientemente del desapego, mantén la certeza del desenlace futuro sobre convertirte en millonario. Aprende a permitir la co-existencia de la intención, certeza y desapego en tu vida y la vida rápidamente se volverá feliz y la confianza crecerá. Como puedes ver no puedes fallar en volverte rico si tus metas son claras, concentradas y tienes la certeza, la fe y crees que es imposible fallar. El fracaso significaría romper las irrompibles leyes del universo. Por lo tanto la certeza te permite relajarte sabiendo que la riqueza está en camino, independientemente de lo que el momento actual pueda parecer. La falta de desapego es igual a la resistencia y lo que resistes persiste.
Elimina todas las formas de querer. Esto incluye los lamentos acerca del pasado, desear que las cosas hubiesen sido diferentes, esperar que, desear que, querer, preocuparse y empujar a la conciencia hacia el futuro ó hacia el pasado. En otras palabras, no te aferres al momento pasado, no desees estar en el siguiente momento y en su lugar asimila el momento del Ahora en forma completa para recibir todos los dones que te trae. La forma más rápida de crear un gran futuro es simplemente tener la intención, liberarla y volver a disfrutar aquí y ahora. El querer le dice al universo que tiene que crear las condiciones que te mantienen en el querer, haciendo imposible que tengas lo que quieres al menos que te salgas del estado de querer y pases a otro estado. Es muy sutil pero importante forma de ver la vida.
Nunca quieras nada. El querer hace que el universo te de las condiciones para crear un perpetuo estado de querer. Ten pasión, deseo, ten intenciones pero no quieras.
Elimina la palabra “quiero” del lenguaje y el estado de querer en tu pensamiento y sentimiento. Reemplázala con desear y deseando, “gustar” y gustando. El querer crea las condiciones de perpetuo querer. Nunca consigues lo que quieres.
Si alguna vez te encuentras pensando que no tienes algo ó que no eres algo entonces estas queriendo. El querer es un estado de ser que profesa el no tener, la carencia. No es simplemente una palabra del lenguaje hablado.
Si dejáramos todas las demás cosas constantes, un individuo ó sociedad alcanzarán la riqueza y la felicidad en la medida que eliminen la palabra querer de su lenguaje y estado de ser.
Si te ves a ti mismo batallando en contra del querer, vuelve a leer los capítulos sobre Física Cuántica, Abundancia, Uno y Ser y entiende verdaderamente y tal como lo enseñaron los maestros durante miles de años que lo tienes todo y antes de que lo pidas ya se te ha concedido. Lógica, científica y espiritualmente no hay absolutamente ninguna razón para querer.
Por supuesto, hay una razón para desear, pero ninguna para querer. Querer es una creencia de no tener. Ya tienes todo. ¿Por qué habrías de querer creer que no lo tienes?
Un feliz bolsillo lleno de dinero. Por David Cameron Gikandi. Traducción al Castellano de José Antonio Gómez

maru dijo
algo psicologico
21 Mayo 2009 | 03:45 AM