Objetivo: Que los participantes sean capaces de reconocer que en la medida en que se planteen cotidianamente pequeños cambios y los lleven a cabo, poco a poco se darán cuenta que radica en ellos el verdadero éxito de aquello que quieren realizar.
Materiales: El cuento que se expone a continuación:
Contó el Admor de Zanz que había una vez una mujer muy pobre que lo único que tenía era un huevo. Era su única pertenencia. Y esta mujer dijo: - Ya sé lo que voy a hacer. No me voy a comer el huevo, lo voy a colocar debajo de la gallina de mi vecina y voy a esperar que nazca un pollito y a este pollito tampoco lo voy a comer, voy a esperar a que comience a dar huevos y a estos huevos los voy a poner debajo de la gallina y voy a esperar que nazcan nuevos pollitos y cuando tenga muchos pollos los voy a vender y voy a comprar una vaca y a esta vaca tampoco la voy a comer, voy a dejar que tenga terneritos y a estos terneritos los voy a criar para que tengan otros terneritos y así voy a poder enriquecerme. Estaba tan entusiasmada pensando todo lo que iba a hacer con el huevo, que de tanto entusiasmo se calló el huevo y se rompió.
Ideas para el debate:
- Muchas veces nos entusiasmamos y comenzamos a imaginar la realización de grandes acciones, olvidándonos de prestar atención a los pequeños detalles de los cuales depende su concretización.
- Mas muchas veces de tan entusiasmados que estamos con los grandes ideales nos olvidamos de las cuestiones pequeñas.
- En la medida en que nos planteemos cotidianamente pequeños cambios y los concretemos, poco a poco nos daremos cuenta que radica en ellos el verdadero éxito de aquello que queremos realizar.
- En la medida en que seamos más realistas y nos concentremos en las cosas concretas podremos poco a poco comenzar a mejorar de verdad nuestro mundo y el mundo de aquellas personas cercanas que nos rodean.

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