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lO ‘negativo' no significa malo, sino que más bien es una indicación de que hay una tendencia a un mayor desafío y, por lo tanto, a más oportunidades para la transformación personal; eso si estamos bien preparados.
Al estar más en sintonía con las emociones y las circunstancias de los demás, y al ser más sensibles en la forma que tratamos a los otros, podemos transformar este periodo negativo mediante actos poderosos de compartir, de acercamiento, apreciación y amor incondicional por nuestros amigos, familia y vecinos.
Vivir como una persona espiritual no significa abandonar los pensamientos y sentimientos que llenan nuestras vidas, a diario. No hay necesidad de purgar la felicidad, el amor, el miedo, el deseo, la alegría e incluso el enojo para seguir un camino verdaderamente espiritual. De hecho, lo opuesto es verdad, y nuestras emociones pueden ayudarnos enormemente a conectarnos con la Luz.
Simplemente necesitamos hacernos una pregunta muy básica: ¿Tenemos el control de nuestras emociones, o son nuestras emociones las que nos controlan a nosotros?
Nuestras emociones están conectadas a frecuencias específicas, o emanaciones, a través de las cuales la Luz del Creador irradia desde los Mundos Superiores. Cada una de estas emanaciones tiene un nombre y un propósito específico. Son como portales a través de los cuales la energía fluye entre la dimensión física y la espiritual.
La forma en que nos sentimos, y lo que es más importante, la intención y la motivación de nuestras emociones afectan a la velocidad y la calidad de este flujo.
El amor del ego se da cuando nuestro amor está condicionado a lo que la otra persona nos da a cambio, de nuestros cuidados. Es un amor que se enfoca en el "yo". El amor que comparte se da cuando sentimos un deseo innato de cuidar del otro, aunque no nos dé nada a cambio. Es el amor que no depende de nada. Es un amor que se enfoca en el "tú".
Es el segundo tipo de amor el que nos conecta con la Luz del Creador y trae verdaderamente a nuestra vida las bendiciones y la satisfacción que todos buscamos. Y es este tipo de amor el que pone nuestro crecimiento espiritual, a prueba. Podemos hacer ciento una conexiones espirituales distintas, pero si no estamos constantemente despertando y cultivando nuestro amor hacia los demás, no estaremos conectándonos con la Luz del Creador.
Cada uno de nosotros tiene la habilidad de abrir un canal de amor. Cuanto más practiquemos el amar a los demás sin motivo alguno, más se abrirá el canal. Esto puede resultarnos desafiante y contrario a nuestra naturaleza, pero cuanto más despertamos el amor genuino, más milagros veremos en nuestra vida.
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lilian fernandez dijo
Como siempre que paso por tu espacio, salgo de el haciendome un monton de preguntas, que despues yo misma respondo, pero me haces pensar y te lo agradezco
BESOS
23 Junio 2009 | 10:11 PM