Verdad: No hables antes de estar seguro que dices  la verdad. La reputación de la persona depende de decir la verdad.

Prontitud: Trata de ocuparte siempre de hacer algo útil y bueno. Concientizate de tus deberes, y no te tardes en llevarlos a cabo.

Diligencia: Cuando hayas decidido algo llevalo a cabo sin demoras. Si se te dificulta,   pide consejos.

Respeto: Respeta a todo ser humano aún cuando este en desacuerdo contigo o en tu contra. No olvides que cada ser humano es preciado porque fue creado a imagen de DIOS.

Tranquilidad Mental: No permites que cosas pequeñas alteren tu tranquilidad.  Ve todo en perspectiva.

Gentiliza: Se bondadoso con los demás. Aun cuando tengas derecho a enojarte con alguien ¡no te excedas!

Limpieza: La Tora nos exige que nuestras ropas, hogares y calles estén limpios. Lo más importante es nuestra higiene personal.

Paciencia: Es imposible no tener problemas.  Esfuerzate en conservar tu paciencia aún cuando te enfrentes a una molestia inesperada.

Orden: Mantén todo ordenado y en su lugar para que no pierdas tiempo y paciencia. Realiza todo en forma ordenada y organizada.

Humildad: Reconoce tus propios defectos. No pases por alto las cualidades de tus semejantes.

Justicia: Lo que no quisieras que te hagan a ti, no se lo hagas a los otros. Los que aman y practican la justicia tienen la conciencia tranquila.

Ahorro (Austeridad, Frugalidad): No gastes tu dinero sino en cosas que te beneficien a ti o a otros. La persona ahorrativa esta económicamente conciente, pero no es avara.

Silencio: Mucha gente se mete en problemas porque dice cosas que no debió decir. Si quieres llegar a ser un sabio, desarrolla una pasión por el silencio.